6.0 Los abastecimientos

Además de haber querido fumigarse al garçon, Mortadelo tenía otro problema: y es que, juntamente con el gorro de Director Gerente, había heredado el de Responsable de Compras, con dos asistentes (Remei Vázquez y Pamela Lozano) que le hacían la sucia tarea de pedir precio a proveedores, pero teniendo que decidir él cuándo comprar la materia prima y a qué precio. Recordemos que este hombre tenía un background técnico pero en ingeniería: de compras de materia prima no tenía ni zorra idea (bueno, ni de otras muchas cosas, por lo que fue demostrando después). Y por ello, aun a sabiendas de que el garçon le trataba de imbécil cuando hablaba de él con otros, pasó a tenerle de hombre de confianza (a lo cual seguro que no fue ajeno el hecho de que una de las primeras y escasas veces que apareció por Oficinas, el garçon le llevara la maleta desde el hotel hasta el despacho, cincuenta extenuantes metros o más). Eso lo pudo ver con sus propios ojos todo el personal de Oficinas, porque las ventanas dan al cruce. A partir de allí, cada vez que Mortadelo no sabía qué hacer (o sea, casi todo el tiempo), cogía el teléfono y preguntaba: “Adalberto, ¿qué hacemos?”.

Mientras estuvo el Emérito, el abastecimiento de materia prima solía estar (relativamente) bien planificado… hasta que Planta Grasos empezó a fallar como una escopeta de feria y Compras tenía que salir a comprar estearina los viernes por la tarde porque una avería (de las muchas) había paralizado la producción. Sin estearina no hay ésteres ni estearatos así que cuando se oían los chillidos al teléfono del Emérito y se veían las carreras de las compañeras de Compras, no hacía falta que nadie dijera que volvían a pintar bastos en Grasos. En la época post-Emérito, la responsabilidad de aprovisionar la planta cuando Grasos fallaba (porque seguía fallando) recayó sobre Mortadelo, pero además agravada porque le habían ordenado de San Marino no comprar materia prima si no había pedidos y, como la ignorancia de aquel caballero sobre nuestros procesos y sobre el tempo de recepción de materia prima sólo era comparable a lo despejada de cabello que tenía la testa, se pinchaba en producción una vez sí y otra también. Tampoco ayudaba que, en su ignorancia, recurriera incesantemente al “¿Adalberto qué hacemos?” y claro, el garçon a lo que estaba es a que le dieran su panojilla para largarse a tocar la flauta por ahí, aparte de que tampoco es que fuera muy diestro a la hora de comprar y de que le caía como el culo a la mayoría de proveedores.

 

Eso sí, supo organizar la maquila de grasa en un tercero que dio como resultado que durante casi un cuatrimestre no hubiera reclamaciones por color de producto y, de paso, como hizo un trampantojo de compra y venta, su presupuesto se hinchó aún más, si cabe. ¿Sirvió eso para que Mortadelo se planteara tomar medidas serias en cuanto a la calidad de la destilación? No me hagas reír.

 

Poco antes de que Jaimito se las pirara de DESASTRE S.A., a disfrutar de la jubilación, Remei dio el aviso de que se iba a un lugar mejor. Con la humildad y franqueza que la caracterizan, explicó del derecho y del revés lo que le ofrecían… pero la plana mayor no la creyó y contraofertó a la baja. Cuando la chica les dijo que nones,  mostraron su verdadera cara pretendiendo descontarle del (paupérrimo, dado lo poco que cobraba) finiquito el mini máster de baratillo que le acabaron pagando, ya que le habían hecho firmar un pacto de permanencia completamente ilegal porque: 1) en parte se lo hicieron pagar a ella; y 2) se reembolsaron otra parte del importe de una subvención de la fundación Tripartita o similar. El juez tendrá la última palabra.

Entradas populares de este blog

3.0 El Emérito

2.0 El aterrizaje y los apodos

5.0 La Fábrica