20.0 En todas partes cuecen habas
Los manillares de bicicleta, pobres ilusos, creían que las chapuzas en Fábrica eran una exclusiva de DESASTRE.S.A. pero Jaimito, que por sus pecados además de con la fábrica española, tenía que trabajar con otras dos, éstas en otros rincones de la UE, descubrió para su pesar que no lo eran.
En una de ellas se producía (además de muchas otras cosas) un espesante para cosmética de bastante éxito, pero cuya síntesis no era nada simple porque, según llegara una materia prima clave, les salía en alta viscosidad o en baja viscosidad sin que a veces pudieran hacer gran cosa por pilotar la reacción en un sentido u otro. Este producto ya dio que hablar hacia 2019 porque el glorioso Filemón, por entonces en busca de hacerse un nombre en la Cosmética tras un paso bastante patético por el tratamiento de aguas, dio con la manera de bajar sobremanera el coste del producto sustituyendo la materia prima clave, que se compraba líquida al proveedor A desde tiempo inmemorial, por la misma pero sólida al proveedor B. Aquí hay dos cosas que hay que tener en cuenta: en primer lugar, usar un producto líquido en una reacción es tremendamente fácil y cualquier fábrica medio competente lo hace sin despeinarse; sin embargo, si hay que fundir y luego añadir sin que el componente solidifique de nuevo, eso es harina de otro costal. Al personal de una fábrica, si hay algo que le mosquea es que le cambien la operativa de fabricación, porque genera errores e incertidumbres en una cosa que, antes del experimento, funcionaba como la seda. Pero eso a nuestro inefable Filemón le traía al fresco, él lo que quería era colgarse la medalla de la rebaja de costes y proclamarlo urbi et orbi, como si fuera el Santo Padre desde el balcón del Vaticano (¿he dicho ya que era un meapilas?). Pues bien, el invento duró lo que el cura en el sermón (bella metáfora) y se volvió (a cencerros tapados) a la materia prima líquida, para que la fama de Filemón no se mancillara.
Pero eso no fue todo con aquel producto: el mes de enero de 2023 llegó una partida de materia prima, se pusieron a fabricar con ella y… no hubo nada, es decir que el producto se negó a reaccionar pese a que cumplía todas las especificaciones. Tan crítico es el producto que sólo hay un proveedor (al menos, de producto líquido) por lo que lo que restaba de enero y febrero se pasó en un diálogo de sordos entre fábrica y proveedor… y mientras, los pedidos se acumulaban sin fabricar ni un kilo. En marzo se llegó a la conclusión de que el problema sí venia de dicha materia prima, el proveedor envió un lote diferente y funcionó, pero para entonces el grueso de pedidos atrasados era ya demencial, por lo que Filemón encargó a su subordinado Calderone que le preparara un Excel con todos los pedidos atrasados para priorizarlos (desde que le habían nombrado VP Sales estaba por encima de hacer labores manuales como rellenar Excels). Pasaron marzo y abril, con los clientes desesperados, pero con el precioso Excel bien hecho, y a partir de Semana Santa se esperaba recibir nuevas partidas de la materia prima pero, ¡maravilla de las maravillas!, las perturbaciones laborales en Francia, con cortes de carreteras y todo, hacían que las prometidas toneladas, que iban de Francia a la fábrica interesada, no acabaran de llegar. Aquí Jaimito se picó y le escribió al colega de programación de la planta que menuda mala suerte estaban teniendo con el transporte, porque desde España se estaban enviando más de una docena de camiones semanales a toda Europa, pasando por Francia, y no había habido ningún incidente con los “cortes de carreteras”. Excusas de mal pagador.
Este incidente recuerda a otro que había habido en 2021 con un producto de la otra fábrica foránea, donde también había fallado un proveedor (único) de una materia prima crítica. De mucho preocupar fue un mail del servicio de Compras de la citada planta, en el que informaban de haber hecho un barrido de 360.º por toda Europa, sin encontrar otro suministrador. Aquí también saltó Jaimito (que tenía los cojones tan pelados de dar excusas, que detectaba una a mil kilómetros de distancia), que invirtió exactamente quince minutos en usar Google, descolgar el teléfono y encontrar un fabricante español que podía suministrar el citado producto con la boina. Aún está esperando que le den las gracias.
Criticar a los compañeros no es elegante, pero da que pensar que sendas plantas químicas, con decenas de años funcionando, se dejen marcar un gol por toda la escuadra como es tener un solo proveedor de una materia prima crítica. Mientras no pasa nada todo es vida y dulzura, porque los procesos van como la seda, pero si tu proveedor te deja con el culo al aire lo pasas muy mal. Otras cosa es que haya escasez en el mercado o que te suban el precio hasta el infinito y más allá, pero quedarte sin fabricar porque sólo tienes un proveedor y te ha fallado es para que te suspendan la Química en 1.º de Químicas.