18. La importancia de radio macuto
En todas las estructuras de carácter autocrático (los ejércitos son el paradigma, de ahí el nombre de radio macuto), resulta esencial controlar lo que sabe la puta base porque, para muchos, información equivale a poder. Obviamente, la plana mayor tendía a no soltar prenda de nada, para controlar el relato y tener en la inopia a los manillares de bicicleta. Esto, obviamente, hacía que los rumores (conocidos como radio macuto) estuvieran a la orden del día, algunos certeros, otros absolutamente fantasiosos. Cuanto más cerca del poder (léase el Emérito), más probabilidad de obtener ni que fuera una migaja de información relevante que compartir con los colegas y hacer circular urbi et orbi, de Oficinas a Planta y de España a San Marino (y viceversa).
Un ejemplo típico fue el cambio de propietario en 2018, cuando un grupo inversor americano compró un paquete de acciones que representaba el 88% del Grupo al fondo de inversiones que lo detentaba desde 2015. Bueno, en realidad y no cotizando en Bolsa, no se trataba de acciones puras y duras sino de un instrumento financiero similar, manteniendo (radio macuto dixit) el 12% restante el dúo dirigente sanmarinés que había protagonizado el management buyout que había dado origen al Grupo StiCazzi. Se trataba del ya mencionado ingeniero y de su mano derecha y astuto financiero, Torretta. Hay quien dice (malas lenguas, seguro) que al margen de la actividad industrial del Grupo, el hecho de que en veintiséis años (desde 1997) jamás se hayan querido consolidar las cuentas y de que cada una de las entidades separadas facture por su cuenta (incluso al mismo cliente), con el lío de IVA que eso genera, sería un indicativo de que el amigo Torretta practica la ingeniería financiera al más alto nivel (el grupo factura unos 900 M€ al año); o como diríamos en España viendo a un trilero en acción: “Mira la bolita”. El hecho de que los apellidos de la plana mayor sanmarinesa del Grupo coincidan con los de mafiosos célebres es, como todo en esta obra, mera coincidencia.
Todo esto fue llegando a España con cuentagotas mientras estuvo en acción el Emérito, y algo más después, sobre todo cuando los sanmarineses adjudicaron a todo el mundo cuentas de correo sobre el dominio Internet del Grupo, puesto que con las de DESASTRE S.A. no se iba a ninguna parte. En el caso de Jaimito, la cosa fue de Club de la Comedia porque, para poder trabajar sus asuntos de Cosmética, necesitaba acceder al dominio del Grupo, pero con sus credenciales DESASTRE S.A. la cosa resultaba imposible. Después de mil pruebas fallidas se le ocurrió decirle a IT Grupo que le crearan una dirección de correo ficticia, pero dentro del dominio del Grupo, a ver si así podía acceder. Dicho y hecho (y medalla para el chaval). A destacar la contraseña por defecto asignada por los sanmarineses (Paella)… con la que pudo trabajar los dos años que transcurrieron entre sus inicios en la Cosmética y la migración del correo al dominio StiCazzi.
Desde tiempo inmemorial, se comentaba entre pasillos que la entrada del SAP en DESASTRE S.A. era inminente, porque una constante en las fusiones y adquisiciones (más sobre ello a continuación) que llevaba a cabo el ingeniero era la aparición a muy corto plazo de un señor con la maletita del SAP, que implantaba el conocido software de gestión en el nuevo miembro del Grupo. Ostensiblemente se hacía para alinear los distintos negocios, pero en la práctica servía sólo para que Torretta pudiera ver (y manipular) las cuentas del recién llegado, como hacía con todas las demás. Durante muchos años, DESASTRE S.A. fue una Ínsula Barataria (por lo barata que salía) en aquel proceso, puesto que cuenta radio macuto que una de las imposiciones que hizo el Emérito cuando le nombraron sursum corda fue que el SAP no entraría mientras él estuviera al mando. Huele fuertemente a que no quería que los sanmarineses vieran los enjuagues que hacían él y sus acólitos, enviando luego un puto Excel con una invención u otra, como ya se ha comentado.
Por fin, el mismo año en que Jaimito se jubiló, se anunció oficialmente después de tanto retraso la entrada del SAP en DESASTRE S.A. y, cómo no, llegó rodeado de polémica. A Alicia, que seguro conocía la decisión de mano de Torretta desde como mínimo primeros de aquel año, por poco le dio un parraque cuando un lunes de marzo entró un E-mail procedente del equipo sanmarinés del SAP (Grupo) en el que comunicaba por fin la buena nueva de la implantación de SAP. No porque no lo supiera, sino porque en palabras suyas “las cosas no se hacen así”. Ella estaba convocada el lunes siguiente a una reunión en San Marino para el lanzamiento de la cosa y lo suyo hubiera sido que hubiera ido, se lo hubieran explicado del derecho y del revés y luego ella hubiera comunicado la buena nueva a quien le saliera del… forro de los caprichos. Pero un mail dirigido a todo el personal de DESASTRE S.A. por parte de un manillar de bicicleta sanmarinés era saltarse la jerarquía, la moral y las costumbres que implantara el Emérito durante su áulico reinado. O, en palabras del garçon, tan fino y delicado él: “Se nos mean en la boca y dicen que llueve”. ¡Cómo duele probar la propia medicina!
A todo esto hay que decir que la plana mayor española tenía un concepto muy patrimonial de la Empresa, hasta el punto de que, cuando los sanmarineses instaban un adelanto de caja en septiembre contra los (pingües) beneficios que ya se llevaban acumulados, reaccionaban airados porque “se les llevaban el dinero a San Marino”. El hecho de que la Empresa fuera de los sanmarineses y no de ellos, por muy directivos y accionistas que fueran, jamás se les pasó por la cabeza.
En Fábrica iban aún peor de información que en Oficinas porque el Emérito solo se dignaba pasarse por allí un día por semana (usualmente los jueves) y raramente informaba a nadie de nada, su fuerte era más bien soltar filípicas. Por cierto, en ninguno de los incendios tuvo cojones de acercarse al lugar de los hechos, se limitó a ir a posteriori y encerrarse en la sala de juntas para impartir doctrina desde allí. Por ello, los manillares de bicicleta solían mantener conversaciones telefónicas conspiratorias con los amiguetes de Planta más allegados, en las que compartían las migajas de información que iban recolectando. En sentido inverso, la información solía versar de asuntos intrínsecos de Planta, lo más frecuente del tipo “se ha vuelto a escoñar el reactor XX o la ensacadora YY” o, ganando por goleada, “Planta Grasos vuelve a estar parada”. Tenía que llegar vía los compañeros porque la plana mayor se negaba tozudamente a impartir, incluso las informaciones más básicas que atañían al trabajo diario. Y a eso le llamaba el garçon trabajar en equipo. Lo único bueno que tenía esta absurda política de secretismo (digna de cualquier república bananera o de cualquier país cuyo nombre acaba en “istán”) era que podías alegar ignorancia de lo que no te habían contado (que era casi todo), pero eso no siempre te salvaba el culo, especialmente si estaba de por medio el factor Ribera de Duero.
Con la salida de Gregory de la casa, hubiera sido de esperar que alguien recordara que tenían en plantilla a un elemento con experiencia como usuario clave, no en una sino en dos implantaciones de SAP, y que había trabajado once años con aquel ERP, sobre todo de cara a la migración y a la puesta en marcha (que siempre son traumáticas). Exactamente: Jaimito. Lo suyo hubiera sido que le liberaran de labores comerciales y le dedicaran el tiempo necesario a la implantación de SAP, más que nada porque tenía los cojones pelados de trabajar con él, y en todo DESASTRE S.A. podía haber entre media y ninguna persona con tanta experiencia. Pero como le dijera el garçon a Juanito Rodriguez, “Jaimito no es el futuro” (vamos, como si quisiera serlo). No contaron con él para dicho ejercicio pese a que media docena de personas del Grupo sabían de su experiencia: mejor para él, menos trabajo. Jaimito siguió adelante con sus planes de jubilarse a finales de julio y chimpún y Rigoberto se sintió aún más recrecido (es lo que tienen los bajitos, que se perecen por parecer más altos).
Por cierto, en la reunión inicial de presentación, se dio como fecha de arranque el 1º de octubre, lo que motivó la única pregunta de la reunión, por parte (cómo no) de Jaimito, que osó preguntar cuánto tiempo iban a correr en paralelo los dos sistemas para asegurarse de la coherencia de los resultados. La respuesta fue que nada, que la migración implicaba arrancar el SAP y parar el AS400 durante el fin de semana del 30 de octubre al 1 de noviembre. En su favor hay que decir que Jaimito consiguió no reírse ante semejante estupidez, e incluso se abstuvo de hacer un facepalm. Por cierto, cuando se escriben estas líneas (diciembre), SAP sigue sin arrancar y ahora ya se dice abiertamente que el arranque será el 1º de enero (otra boutade: jamás se hace un arranque en fin de año) y que el AS400 funcionará en paralelo una buena temporada. Básicamente porque el módulo adquirido (Hanna) sólo cubre facturación (pedidos, pagos y cobros) y desconectar el AS400 se cargaría todo el histórico de ofertas, precios, etc. Es posible suplir esa funcionalidad con algún CRM externo (por ejemplo, Avenue) pero con la venta del Grupo en el horizonte, nadie quiere comprometer gasto.